Dos mujeres y sus casas. (XVI). "Los Iberos"
CAPITULO 16: “Los Iberos”.
La desdichada pareja Italiana, formada por Domenica y Renato, nunca llego a formar parte del grupo al cual pertenecieron Caroline y Maria Dolores llamado “Los Iberos”. La persona quien estaba al origen de la idea de formar este grupo artístico-literario era Antonio Pérez. Él regentaba con su hermana, Isabel, una librería cerca del puerto. De todas las tiendas del genero que las dos amigas habían recorrido la de Antonio e Isabel era la que les pareció la más seria e interesante. Los hermanos Pérez ofrecían novedades muy interesantes al lado de los libros que la publicidad o los mismos periódicos recomendaban al público general. El librero y su hermana intentaban dar a conocer a las personas verdaderamente interesadas por la buena literatura las obras de autores poco conocidos o las traducciones de obras europeas. Bastante adelantado por su época, Antonio había decorado su tienda como “un salon de lecture”(1) del siglo XIX. Aprovechando que su local tenia una altura bajo techo considerable había mandado construir una mezanine amueblaba con muebles de segunda mano, mesas y sillones pacientemente escogidos y unas grandes bibliotecas. En este reducto se organizaban regularmente los sábados por la tarde unas tertulias literarias.
A ser clientes fieles y a conocer sus actividades e inquietudes, Antonio invitó las dos mujeres a participar a unas de las reuniones periódicas advirtiéndolas que el grupo que se reunía allí todos los meses era bastante heterogéneo. Se componía de un núcleo duro de media docena de personas y, muy de vez en cuando, uno de sus integrantes solicitaba a sus compañeros presentarles una nueva persona, posible adepto. Durante esta primera reunión convenía el neófito enseñaba a los demás participantes sus talentos y sus centros de interés y, al final, los miembros presentes decidían conjuntamente si la nueva persona podía seguir siendo invitada, integrándose definitivamente al grupo o si no se la volviese a invitar.
Caroline y Maria Dolores se presentaron un sábado por la tarde un tanto nerviosas. El librero les había informado de los detalles del ceremonial. Para ambas esta prueba soñó a un examen salvo que el tribunal no seria como en la escuela o en la universidad. No se trataba de sus profesores sino un grupo de intelectuales provincianos, hasta la fecha, desconocidos de ellas. Habían dudado un poco antes de aceptar a someterse a este escrutinio pero al final aceptaron el reto.
Antonio, quien había entregado al final de la reunión anterior un ejemplar de una obra de Maria Dolores, actuó como maestro de ceremonias. El primer miembro que se presentó fue Isabel, su hermana, quien compaginaba las horas que pasaba en la tienda con su profesión de profesora de piano en el Conservatorio de Denia situado a solamente cinco minutos de la librería. Los hermanos Pérez les presentaron a tres miembros más. El primero era Vasili Smirlin, apodado Vasia o Vaseshka, un refugiado Ruso quien había aprovechado
A partir de este día Caroline y su amiga participaron a todas las sesiones del grupo. Uno de los temas que preocupaban los miembros de este cenáculo era la de su nombre. Desde mucho tiempo sus integrantes buscaban “la palabra ideal” y no la encontraban. En unos intercambios epistolarios que mantenían con otros grupos de Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela se limitaban a presentarse como “El grupo de Denia”, una apelación que les parecía sosa. Fue Maria Dolores durante el segundo encuentro que les sugirió adoptar el nombre de “Los Iberos”. Su proposición fue adoptada con un soñado aplauso.
Al margen de las reuniones Caroline y Vasili hilaron una relación particular. El Ruso era el decano del grupo, había cumplido los setenta y cinco años aunque no los parecía. A ella le recordaba su padre, muerto hace muchos años y cuya desaparición la había traumatizada. También su ausencia le había resultado particularmente penosa cuando tuvo que enfrentarse a la muerte de su novio y al desengaño de su matrimonio. Sus necesidades afectivas estaban colmadas con el amor que sentía por su amiga pero la ausencia de su padre le pesaba y así se lo explicó. Por su parte el Ruso sufría también de un gran déficit emocional. Le había que para fugarse había tenido que elegir entre su familia y la libertad, eligiendo la última.
Su salida del Imperio Soviético había sido toda una carambola. Por casualidad se encontraba desde mayo en Praga dando una serie de conferencias en un seminario sobre Tchekov, su especialidad en
Desde allí él había intentado en varias ocasiones ponerse en contacto con su mujer y su hijo en Moscú. Todo había resultado vano. No sabia nada de ellos desde casi 8 años y la separación con su hijo Piotr le resultaba particularmente insoportable hundiéndole periódicamente un unos episodios de depresión. Su acercamiento de Caroline fue para él un bálsamo.
Maria Dolores se levaba bien con todos los miembros de “Los Iberos” y no mantenía una “relación particular” como en el caso de Caroline y Vasia. German quien al principio ignoraba la naturaleza de la relación entre las dos mujeres había intentado tirar los tejos hasta que Antonio le advertí:
- German, pierdes tu tiempo, hombre. Estas dos mujeres son muy unidas sentimentalmente y físicamente. No creo que Maria Dolores busque una relación intima con un hombre. Me enteré que se casó de muy joven con un retoño de una familia bien de Gandia y que todo eso acabó muy mal. A pesar de todo ahora ella esta divorciada y si quieres probar suerte......
El fotógrafo entendió el mensaje y decidió no probar suerte. La relación entre la pintora y el fotógrafo quedó en eso: una relación de amistad y nada más. El hecho que algunas de sus clichés habían llegado a ilustrar unos volúmenes de cuentos de Maria Dolores no cambio nada a pesar de que, un día en su estudio cuando los dos estaban trabajo codo con codo, él sintió un deseo enorme de tomarla en sus brazos...No lo hizo. .
Durante todos estos años el numero de participantes subió y bajo pero estos siete formaron siempre el núcleo duro, apoyándose cuando hacia falta. Cuando Maria Dolores, quien lo había rehusado varias veces, aceptó por fin hacer una exposición de sus obras fueron Antonio y su hermana quien consiguió que el Ayuntamiento prestara unas salas de la antigua estación de ferrocarril que se iba convirtiendo en un museo del juguete. Asunción quien finalmente se había casado a los cincuenta años con el contramaestre del Club Náutico organizó el año siguiente en el mismo Club una retrospectiva de fotografías de German quien no la pudo ver. Fue el primero del grupo quien falleció, de manera estúpida, durante una sesión de buceo mientras retrataba unos meros gigantescos en las cuevas del Cabo San Antonio.
Era el primero de “los Iberos” quien desaprecia.
(1) “Salon de lecture”: Establecimiento típico en las ciudades de Francia en el siglo XIX donde además de comprar libros la gente podía leerlos allí.
(2) Primavera de Praga: periodo de seis meses entre febrero y julio de 1968 donde una tímida evolución hasta la libertad democrática se apodero de Checoslovaquia y fue al final reprimida duramente por
(3) Pacto de Varsovia: organización militar, emula de
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